lunes 10 de octubre de 2011

Octubre

"Yo era un pibe triste y encantado, the beatles, caña alegre y maravillas. Los libros, las canciones y los pianos, el cine, las traiciones, los enigmas, mi padre, las cervezas, las pastillas, los misterios, el whisky malo, los oleos, el amor, los escenarios, el hambre, el frio, el crimen, el dinero y mis diez tías... me hicieron este hombre enreverado."

domingo 25 de septiembre de 2011

Septiembre

Nada más que mi propio silencio demuestra lo que siento en este momento.

viernes 12 de agosto de 2011

Mi generación

Ayer fui a tomar una chela con Rodolfo, el “más que amigo” de la Cata, y entre tanta palabra suelta y discurso programado, me contó que el fin de semana pasado, en un carrete, conoció a Sofía, la hija del peluquero de la madre de Paula, la que tiene leucemia, que es amiga del Pancho, novio de Pablo, el rubio compañero de la Rita, la ex del Nico, primo de la Maca, la gorda apestosa que me acusó al rector del colegio por venderle marihuana a los pendejos de primero.

Le conté a Rodolfo mi versión de la historia, en la que yo era inocente y víctima de algún traficante infiltrado. Me creyó a medias, pero a esa hora daba lo mismo, la chela se había multiplicado y ya llenábamos la mesa de botellas vacías. La gente había abandonado el lugar, solo quedaba alguna que otra pareja, ocultándose de las miradas nocturnas.

No recuerdo exactamente cómo llegamos a su casa. No recuerdo quién pagó la cuenta, ni cómo me subí a la micro, o quizás nos fuimos en taxi. No recuerdo quién le tomó la mano a quién, o quizás nunca nos tomamos la mano. Solo me acuerdo de sus ojos, intersectados por los míos. No recuerdo quién dio el primer paso, ni menos quién el primer beso.

Rodolfo es amigo de la Cata, y yo una mala amiga, drogadicta y puta.


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Así es la noche y esto produce, no puedo ofrecer más que mi propia confusión.

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miércoles 13 de julio de 2011

El secreto de los árboles

Andaba por esos cerros que dan al mar, esos que están al sur de la ciudad. Casi siempre caminaba por ahí los domingos, cuando me escapaba de misa. Me gustaba contar los botes y después imaginarme remando solo, mar adentro. Me gustaba también dejar marcas en los árboles y completar cada semana las figuras que dibujaba. Me sabía de memoria el camino más corto para llegar a la cima, aunque a veces prefería desviarme del camino y perderme entre los arbustos. A veces me hubiera gustado perderme por más tiempo.

Andaba por esos cerros que dan al mar, cuando tuve mi primera eyaculación.


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viernes 1 de julio de 2011

ODA AL FEMICIDIO

Marta es una mujer esencial en mi vida. No le gusto, pero me siento enamorado.

jueves 11 de noviembre de 2010

Mala Onda

¿Por qué, si es tu familia la que está enferma, eres tú el que caga? Es como un mal partido de fútbol. Todos juegan y patean y diseñan pases, pero el arquero eres . Y como has practicado todos los días, no has faltado a ningún entrenamiento, te has transformado en el mejor arquero de todos. Siempre atajas, nunca te meten un gol, la pelota no llega jamás a la red o rebota. Siempre la agarras, mientras los demás celebran en el mediocampo y se alejan lo más pronto posible. Eres el mejor arquero de todos, es verdad, pero también el más huevón. Lo que a ti te conviene, amigo, es que te metan un gol...
O abandonar el partido.

domingo 20 de junio de 2010

Mi último cumpleaños



Quise buscar la canción con la que nos conocimos, mas no recordaba el nombre. Volví a mi asiento pero caí de golpe al piso. La cerveza se derramó en mis pantalones y algo golpeó mi cabeza.
Desperté por el frío y los gritos de María. Quise ir al baño, pero mis piernas no respondían.

Podía ver el cielo a través del techo que ya no había; también veía el patio (mis piernas no respondían).


El terremoto se quedó con mi casa y con el resto de mi vida. Mi casa no importa ahora, dijeron que la mediagua abrigaría.

miércoles 6 de enero de 2010

ABORTO


Me acuerdo que fue en Santiago. Corrí al aeropuerto para poder alcanzarla. Tomaba sus cosas cuando me vio frente a ella. Entonces la miré a los ojos y sentí cómo todo se detuvo. Me asombré una vez más de su belleza; de la perfección de sus pómulos y la crudeza de sus ojos. Su rostro fingía seguridad, aunque siempre fue la más valiente. Recuerdo cuando cruzó el río para demostrarnos lo fácil que era llegar al otro lado; nadie lo hubiera hecho. Pero esta vez sentía que tenía más miedo que nunca, que en cualquier momento corría a mis brazos para encontrar consuelo… no ocurrió. Suspiró y luego caminó hacia mí. Fue la última vez que la vi. Se despedía con un beso y un secreto. Sus labios aún sabían a Valpo.